jueves, 30 de diciembre de 2010

LA ABSTRACCIÓN, FAVORECER LA EXPRESIÓN SENCILLA DEL PENSAMIENTO COMPLEJO




Ante una obra abstracta, muchas veces se siente un rechazo visual. Normalmente, suele estar motivado  por no ver nada concreto dentro de el, o algo cotidiano a nuestra cultura visual. Este tipo de sensaciones no son nuevas y vienen ya desde principios del siglo XX cuando las nuevas vanguardias comenzaron su andadura
Ya en 1930 lo surrealistas se consideraban “Agitadores de la mente y revolucionarios” así lo proclamaban cada vez que tenían ocasión.
Los surrealistas expatriados a EEUU crearon una comunidad cerrada, pero muy activa, llegando a formar un clima intelectual que resulto de una importancia vital para el joven arte de Estados Unidos.
El documento más revelador para entender los momentos iniciales de la abstracción y la frágil situación, potencialmente explosiva que se vivía en Nueva York en los años 40, fue una carta publicada en el New York Time el 13 de Junio de 1943, firmada por Rothko y su amigo Adolf Gottlieb, como respuesta a una crítica sobre la obra de ambos artistas.
En la carta mencionan cinco puntos que merece la pena resaltar, pese a las ideas  simples de los dos primeros, que muchos artistas europeos, y los surrealistas en particular, ni siquiera se hubieran molestado en declarar, si no por las proclamas que le siguen, que son proféticas:
1.- “Para nosotros el arte es una aventura a un mundo desconocido, que sólo puede ser explorados por aquellos dispuestos a arriesgarse”.
2.- “Ese mundo de la imaginación es libre como el viento y se opone violentamente a la razón”.
 3.- “Es nuestra función como artistas hacer que el espectador vea a nuestro modo, y no al suyo”. (Y esto resulta asombroso porque ninguno de los pioneros de la abstracción europea habría planteado tan agresivamente semejante sugerencia).
4.- Ahora llegamos a un planteamiento antisurrealista y potencialmente original. “Favorecemos la expresión sencilla del pensamiento complejo. Estamos a favor de las grandes dimensiones porque tienen el impacto de lo inequívoco. Estamos a favor de las formas planas porque destruyen la ilusión y revelan la verdad”.
5.- “Entre los pintores, la noción de que no importa lo que uno pinte con tal de que esté bien pintado está ampliamente aceptada. Esa es la esencia del academicismo. No existe el concepto de la buena pintura sobre nada. Afirmamos que el tema es crucial  y que solo son válidos los temas trágicos e intemporales. Por eso profesamos nuestro parentesco espiritual con el arte primitivo y arcaico”.
En esta carta puede verse, en primer lugar, una aceptación de las propiedades liberadoras del ethos surrealista, en combinación con un rechazo de absolutamente todo lo que defendían los surrealistas en términos visuales. A esto se añade las conclusiones formalistas alcanzadas por la abstracción internacional en la década de los 30, donde se admite la necesidad de dotar a la abstracción de la época de un sentido cósmico nuevo o renovado. Si Mondrian había buscado eliminar lo trágico del arte, los estadounidenses, irónicamente, frente a lo que posteriormente fue buena parte del arte americano, decidieron cultivarlo.